Separar hecho, afirmación e interpretación cambia la conversación
Una forma sencilla de distinguir hechos, afirmaciones de los implicados e interpretación del autor en registros de obra y artículos publicados.
- registros
- verificación
- escritura

Hay veces que reunir mucho material no hace que el texto aparezca más claro. La razón puede ser que en un mismo párrafo se mezclan frases de naturaleza distinta. Separar "qué verificaste", "quién lo dijo así" y "cómo lo interpreto" cambia la fiabilidad del registro.
Separa en tres líneas
Cuando tomes notas, márcalas así:
- Hecho: algo que se puede volver a comprobar: una fecha, un documento, una foto, una transcripción
- Afirmación: la posición que sostiene una persona o una fuente. No concluyas de inmediato si es correcta o no
- Interpretación: el juicio o el significado que el autor extrae del registro
Por ejemplo, "la reunión se abrió a las 14:00 del 14 de septiembre" es un hecho. "Los asistentes dijeron que no se les había comunicado el cambio de horario" es una afirmación del hablante. "Parece que el aviso de cambio se quedó en un solo canal, lo que apunta a que ahí está la confusión" es una interpretación.
Las tres frases hacen falta, pero si se escriben con el mismo peso quien lee no sabe en qué creer y qué revisar. Marca el alcance del juicio en las interpretaciones con expresiones como "parece" o "con la información de que dispongo por ahora".
Deja la ubicación de la fuente
Escribe junto a la nota la fuente y la fecha de comprobación para poder volver a ella. Un nombre de archivo, una página, la fecha de una conversación: basta cualquier pista que otra persona pueda encontrar. Cuando la fuente no se puede publicar, elimina los datos personales y juzga aparte qué parte sí se puede publicar.
A medida que se acumulan registros, las frases que bajan la certeza terminan ayudando más. "No está confirmado" no es lo mismo que "no ocurrió". "No lo encontré en el material" no es lo mismo que "no llegó a pasar". Cuidar esas diferencias pequeñas protege a las personas y alarga la vida de un texto.