Mejorar un poco la revisión del día
Cinco minutos antes de dormir y tres ángulos para revisar el día.
- revisión
- rutina
- registro

Se dice que revisar el día es una buena costumbre, pero al hacerlo es fácil acabar en "hoy tampoco pasó nada". La causa es que falta un formato. Sin preguntas, el recuerdo se desliza hacia lo más reciente.
Cinco minutos antes de dormir, lanza tres preguntas en orden. Primera: una cosa que haya ido bien hoy. Segunda: una cosa que me haya dado pesar. Tercera: una acción que mañana probaré a cambiar. Esas tres preguntas iluminan el día desde ángulos distintos.
Por qué empezar por lo que fue bien
Si empiezas por lo que dio mala espina, la revisión se convierte en autocrítica. Encontrar primero lo que fue bien equilibra la balanza. No tiene que ser grande. Un trabajo terminado según lo previsto, una llamada que salió bien, un descanso a tiempo. Si buscas, hay una cada día.
Lo que salió mal se deja para después. Aquí lo importante no es analizar la causa, sino escribir solo el hecho. No "me enfadé" sino "en la segunda petición mi tono se acortó". Escrito como escena, ves la acción que puedes corregir mañana.
Una acción que probar a cambiar
La última pregunta es la más práctica. La acción debe ser lo más pequeña posible. "Mandar una línea de resumen antes de empezar la reunión". "Beber un vaso de agua a las dos". Las grandes promesas se olvidan la semana siguiente; las acciones pequeñas se comprueban mañana mismo.
Revisar el día no es juzgarlo, es saludarlo. Con cinco minutos basta, y si lo repites 365 veces tendrás el mapa de un año entero.